Gestión de las Emociones en las Organizaciones

Con nuestras emociones damos cuenta de nuestra predisposición –o falta de ella- para la acción. Siempre que está en un estado emocional u otro, el futuro de la organización se presenta distinto.Consideramos muy útil aprender a observar el estado emocional de los miembros de las organizaciones.

Para que ocurra un cambio cultural en las empresas, sus miembros tienen que elegirlo y para ello es necesario cambiar su emocionar. En tanto cambia el emocionar, cambia la red de conversaciones que se trae a la mano del convivir y cambian las palabras que se usan. Ese espacio no surgirá de la nada ni por el azar, debe ser diseñado.

El rol que desempeña cada persona en la organización demanda una emocionalidad adecuada. ¿Cómo lograr influir positivamente en la consecución de esa emocionalidad adecuada?: Según nuestro punto de vista se logra transformándose en un acertado observador de la emocionalidad, adquiriendo competencia en discernir cuáles de las emociones de los integrantes de la organización conducen a los objetivos propuestos y cuáles los obstruyen. También promoviendo contextos o entornos adecuados al logro de las estrategias y planes propuestos e interviniendo en el diseño de la emocionalidad, respecto al cual las conversaciones juegan un rol fundamental.

Ahondando en la temática abordada, nos parece oportuno acentuar la distinción entre estados de ánimo y emociones. Los estados de ánimo son estados emocionales a largo plazo en que cada miembro de la empresa se encuentran inmersos en forma recurrente – tal por ejemplo el optimismo, la ansiedad, el enojo, el resentimiento, la tristeza, la resignación, etc. Viven en el trasfondo desde el cual se actúa. Desde un estado de ánimo se tiende a recurrir a un estado emocional predeterminado, de carácter histórico, que acompaña a la organización desde largo tiempo y en el cual las circunstancias no siempre logran provocar ningún cambio.

Lllamaremos emoción a la respuesta a un evento determinado que gatilla esa emoción: una crisis en la comunicación que provoca miedo, una reprimenda que causa enojo, un gesto que despierta ternura, un chiste que fomenta la alegría, etc. Al implicar cada emoción un cambio en la predisposición para la acción: tenemos a mano otras acciones diferentes que sin las nuevas circunstancias que dispararon ese cambio, no hubieran sido posibles.

 CONCEPTUALIZACIÓN:

Sin duda el estado de ánimo propicio para el logro de resultados es el de permanente cooperación entre todos los integrantes de la empresa y consideramos que ésta difícilmente ocurre sin la aceptación del otro como otro. En relaciones de dominación y sumisión, no hay cooperación, sino obediencia y sumisión.

Opinamos que desde la libertad individual y el compromiso grupal se crea más. Es en un ambiente de auto confianza elevada, de calificación del otro, de intercambio de estímulos positivos y de confianza recíproca, donde una organización se vuelve mucho más creativa. No pretendemos solamente mejorar la calidad de vida de cada empresa. Sin falsas humildades, estamos trabajando para fomentar directivos altamente auto motivados, que reduzcan su estrés laboral y re descubran el placer de la producción colectiva.

Del encuentro con el otro, nadie sale ileso. Trabajar la emocionalidad y la afectividad en la organización contribuye a la creación de un clima más fraternal, con conversaciones abiertas y claras, en que los conflictos sirven como fuente de madurez, conformando equipos de intereses comunes y auto controlados.

Uno de los problemas que nos presenta esta actitud en el quehacer organizacional, surge cuando las emociones en vez de expresarse en forma productiva, hacen un cortocircuito y generan un círculo vicioso de feedback sobre el lenguaje cotidiano del trabajo. Las emociones son buenas consejeras pero pésimas dueñas. Es útil escucharlas y atender sus pedidos, pero sin abdicar la responsabilidad de analizar su racionalidad y actuar con integridad. Por ejemplo, mientras que la prudencia y la precaución por un lado, son usos generalmente positivos del miedo, por el otro lado, la timidez y la cobardía suelen ser formas negativas de temor.

COROLARIO

Anhelamos que los coaches y líderes, se interesen en diseñar y dominar satisfactoriamente las emociones en el seno de la empresa. Entendemos que la excelencia en el desempeño de esos coaches y líderes de organizaciones no depende tanto de lo que hacen sino del modo en que lo hacen. No tanto de lo que dicen sino de cómo lo dicen. Es imprescindible saber cómo encauzar los equipos de trabajo hacia el optimismo y la superación de la adversidad, valorizando el gran impacto emocional que provocan las palabras y las acciones. Ambas emociones. Optimismo y superación, pueden ser capaces de disipar las emociones tóxicas y canalizar la actitud del grupo en una dirección positiva. Sabemos que el entusiasmo ayuda a que el funcionamiento de una empresa alcance cotas muy elevadas, mientras que el resentimiento o la ansiedad suelen encaminar a cualquier grupo hacia su desmotivación.

Recapitulando, podemos llegar a operar con la emoción y no desde la emoción. Emoción proviene de emovere, implica movimiento, acción, pulsión que pugna por salir, por ex presarse (presión hacia fuera). La acción sería la respuesta de salida que le damos a las emociones. Operar con la emoción no es actuarla (en el sentido de acting), tampoco es negarla o manipularla, ni mucho menos dejarla que se exprese impulsivamente. Es reconocer la libertad y la responsabilidad de elegir la forma de actuar y transformar esa acción en productiva.

Mgtr. Cr. Miguel Ángel Macaluso.

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